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Lo que los cuadros enseñan sobre la inteligencia estratégica

Publicado en Descubre y aprende
Etiquetas: Equipo InTool

Según nuestro compañero Iñaki Liébana, su afición a la pintura y su trabajo en inteligencia estratégica se parecen más de lo que parece.

Dos cuadros que los recuerdan cada vez que vuelvo a mirarlos.

Las Hilanderas de Velázquez y El Lavatorio de Tintoretto.

  1. Las cosas no siempre son lo que parecen
    • Durante siglos, todo el mundo veía Las Hilanderas como una simple escena de un taller de costura. Nadie se dio cuenta de que escondía toda una historia mitológica hasta el siglo XX. En inteligencia estratégica pasa exactamente lo mismo: los datos que tienes delante rara vez te cuentan toda la historia. Hay que aprender a rascar un poco más.
  2. Desde dónde miras cambia lo que ves
    • El Lavatorio de Tintoretto es un caso fascinante: si lo miras de frente, la composición parece un caos. Pero si te desplazas a la derecha, todo encaja. En estrategia ocurre lo mismo — el mismo dato puede llevarte a conclusiones completamente distintas dependiendo del ángulo desde el que lo analices.
  3. Saber dónde mirar es la clave
    • Velázquez mete la escena más importante del cuadro al fondo, casi escondida. Si no sabes lo que estás buscando, te la pierdes. En inteligencia estratégica, uno de los mayores retos es exactamente ese: no ahogarse en el ruido y ser capaz de identificar qué información realmente importa.
  4. El conocimiento se construye en capas, como la pintura
    • En Las Hilanderas aparece un tapiz que copia a Tiziano, que luego copió Rubens, que luego interpretó Velázquez. Cada uno construyó sobre el trabajo del anterior. Así funciona también la inteligencia estratégica: la información se transforma en conocimiento, ese conocimiento se comparte, y sobre él se toman mejores decisiones.
  5. No basta con mirar, hay que implicarse
    • Estos cuadros no funcionan si los miras de pasada. Te piden que te detengas, que te preguntes cosas, que participes. La inteligencia estratégica tampoco es algo que se consume pasivamente — exige que el equipo se involucre, comparta lo que sabe y use esa información para tomar decisiones con criterio.